En este año 2024 que está corriendo, cumplo 30 Años de trabajo ininterrumpido en el Estudio Jurídico que inauguramos el 1° de febrero de 1994, con mi Amigo y Colega Juan Gregorio Navarro Floria. Lo llamamos NAVARRO FLORIA, LOPRETE & ASOCIADOS, Abogados.
En este desafiante país en que nacimos y en el que vivimos, y en el ambiente jurídico, seis lustros es un periodo de tiempo no menor. El haberlo transitado y seguir en la misma empresa me lleva naturalmente a realizar algunas reflexiones, que desgranaré.
Con Juan, tras recibirnos de Abogados uno en la UCA y el otro en la UBA, frecuentarnos y descubrir que teníamos valores similares, y deseos que se complementaban y potenciaban, tomamos la tal vez intrépida decisión de “emprender” en Argentina.
La Empresarialidad y la constancia en el proyecto
Emprender, en si mismo, es una acción humana que requiere decisión y constancia.
Emprender en Argentina, es un desafío. Emprender, definir un modelo de negocio y formar un equipo, requiere de intuición y liderazgo.
Emprender, crecer, permanecer en el mercado y crear una marca, es un logro.
Emprender, mantener la estructura humana de base, hacer crecer esa estructura inicial, generar una cultura de la organización que se transmite a los nuevos integrantes y permanece en el tiempo en un mercado que es esencialmente volátil, es ciertamente un éxito.
Y si finalmente, el resultado de la actividad del trabajo personal aplicado a esa empresa que se creó es positivo y permite una razonable calidad de vida, se ha justificado “emprender”.
Desde luego han habido a lo largo de estas tres décadas, hechos positivos y hechos negativos. Triunfos y fracasos. Sabores dulces y amargos. Pero el resultado es positivo.
Este resultado, que podría definir personalmente como “exitoso”, ha respondido a diversos factores. Al escribir estas líneas de estricto carácter personal, he debido reflexionar acerca de los factores concretos que coadyubaron u obstaculizaron en Argentina de fines del Siglo XX y comienzos del Siglo XXI, el desarrollo de un proyecto empresario de servicios. Haré una escueta reseña de mis conclusiones, extraídas de lo acontecido en Nuestro Estudio.
Los factores del éxito empresarial en Argentina de los Siglos XX y XXI
Todos sabemos que los entornos de incertidumbre son propicios para la empresarialidad. Nuestro país se ha caracterizado, en los últimos 40 años por su inestabilidad económica y política, y consecuentemente institucional.
Nadie duda de las virtudes de vivir en una democracia; pero los diversos criterios que coexisten acerca de qué modelo de país se desea, con qué presencia del Estado en la economía y con qué roles de los diversos actores de la sociedad hacen que no tengamos un modelo por el que guiarnos como faro. Como actores comprometidos de esa realidad, no hemos tenido instrumental de navegación en el que confiar acabadamente.
Queda claro que, en ese contexto de incertidumbre, existen una gran cantidad de necesidades insatisfechas que, detectadas y analizadas, suelen generar en todo sector productivo, un producto que sea demandado, en nuestro caso un servicio jurídico.
Pero esa agilidad que debe tener el emprendedor, para descubrir esas fallas de mercado, en el mundo de los servicios jurídicos requiere de sutileza, solvencia profesional, ética y visión de conjunto.
Los Abogados trabajamos en un entorno de normas jurídicas, interpretando las relaciones humanas, voluntarias e involuntarias que se establecen en la convivencia social organizada. Respondemos a los requerimientos de nuestros clientes acerca de cómo organizar de la manera más eficiente un negocio, los asistimos en una negociación, abogamos por sus derechos ante los tribunales y los acompañamos en la toma de decisiones. Estas actividades, son la esencia de nuestra profesión. Desde luego, como cada una de estas actividades requieren de un análisis prudente y con valoración de las normas, cuando el entorno es cambiante, ese análisis resulta más difícil que en entornos estables.
Argentina, como sabemos, se ha caracterizado por no tener una aceptable seguridad jurídica. Pero del otro lado, en estos entornos cambiantes, los inversores y emprendedores que desarrollan empresas con estructuras flexibles, poseen visión de conjunto, tienen certeza en sus objetivos y competencia profesional, han llevado adelante proyectos exitosos.
Estas pautas, en relación a un Estudio Jurídico, ¿cómo pueden concretarse o definir? ¿Qué ha hecho que Navarro Floria, Loprete & Asociados, haya perdurado, sin conflictos internos y con un constante horizonte de sostenido crecimiento por treinta años?
Es muy difícil hacer una lista de los factores de éxito de Nuestra Empresa. Pero a fuer de ser limitado en mi enumeración, superficial o un tanto idealista, apuntaría entre algunos pocos elementos que nos permitieron llegar a donde estamos, los siguientes: la personalidad de los socios fundadores, la visión ética de la profesión, la capacidad profesional de todos los integrantes del equipo, el respeto y apoyo de la actividad académica, la constante actualización de todos los abogados del equipo, el paso por la función pública de los Socios, la inserción social de los miembros del Estudio, en entidades culturales, de bien público y deportivas, y los contactos internacionales personales de cada uno de los integrantes del Estudio.
Todos estos elementos, que se enumeran rápidamente en una mera lista de “to do” en un “Manual del Buen Emprendedor”, en el contexto en el que Navarro Floria, Loprete & Asociados, Abogados, fue fundada por Juan Navarro Floria y por mí, no podía ser definida como el camino a seguir. Y sin embargo, con confianza recíproca, buena fe, el mayor compromiso personal, fe inquebrantable en el fututo y un liderazgo compartido, nos permitió llegar a celebrar los 30 Años del Estudio, como lo conocemos hoy.
El rol de los Socios
En este proceso de análisis de la Organización y de su desarrollo, me parece prudente analizar, con la mayor objetividad posible (que desde luego no será absoluta) el rol de los Socios Fundadores, en la creación, desarrollo y permanencia de esta Organización, que decimos llamar “Navarro Floria, Loprete & Asociados”, o como la llamamos cotidianamente “NFLA”.
Los Socios Fundadores quisimos darle una impronta y una cultura que nos identificara, producto de nuestras propias particularidades y los valores que, con Juan, compartimos. El resultado está la vista.
Ese resultado debe ser valorado por los terceros, quienes libremente van a ponderar, con las aprobaciones y los deméritos que estimen correspondan, la calidad de los servicios que ofrecemos. Pero la impronta propia de NFLA en esos servicios, y en la relación con los integrantes del equipo y con los clientes, está sin duda marcada por los valores y las prácticas que decidimos adoptar.
Los valores compartidos por los Socios Fundadores fueron fielmente transmitidos e inculcados a todos los integrantes de NFLA. En el proceso de selección de cada nuevo integrante fueron explicitados, para dar a la eventual futura relación la mayor claridad. En caso que se incorporara un nuevo candidato esos valores fueron transmitidos en cada decisión que se adoptó en la vida ordinaria del Estudio. Y en los muy pocos casos de integrantes del equipo que se desvincularon de NFLA, con independencia de los casos de los loables proyectos personales divergentes, las causas esenciales fueron la no compatibilidad con los criterios y valores de la Organización.
Una decisión que estimo, adquiere con el tiempo la mayor relevancia, ha sido la de dar participaciones y promover a los jóvenes integrantes del equipo. En especial, al cumplir los primeros 10 años de NFLA comenzamos el proceso de promoción de los jóvenes abogados, a quienes fuimos dando el rol de asociados y finalmente se convirtieron con el tiempo, en nuestros actuales socios. Así, en la actualidad, NFLA tiene cinco socios que tomamos las decisiones con el mayor consenso posible y nos distribuimos las responsabilidades y áreas de práctica profesional que el Estudio desarrolla.
Valen estas líneas como reconocimiento y agradecimiento a Bernardo Dupuy Merlo, Mateo Tomás Martínez y María Eugenia Pirri. Los tres, cada uno en sus áreas de conocimiento específico se fueron creciendo profesionalmente, se desarrollando académicamente e hicieron crecer NFLA, para ser hoy la organización que tras 30 años de actividad, mantiene los valores fundacionales, con modalidades y metodologías de trabajo actualizadas. Gracias Bernardo, Mateo y Eugenia!!!.
Con Juan siempre valoramos y compatibilizamos dos criterios de toma de decisión que pueden parecer antitéticos: la libertad personal y el libre albedrio profesional, y el respeto y sentido de pertenencia a NFLA. Y ambos criterios han prevalecido en cada decisión y recomendación legal que se brindó a Nuestros Clientes.
Cada uno de los Socios Fundadores hicimos nuestra experiencia académica en el exterior. Ambas etapas de formación fueron cumplidas en distintos momentos de nuestras vidas profesionales. Pero esas experiencias, en sí mismo invalorables e intransmisibles, nos generaron una especial empatía y capacidad, por conocer, respetar y poder participar en ambientes intelectualmente distintos, que nos forjó y nos marcó con un rigor científico elevado.
Nuestras personalidades, con Juan, son distintas. Pero como el respeto es lo que, desde hace décadas prevalece en nuestra relación, la complementariedad, el respeto y la aceptación cabal del aporte del otro, nos ha enriquecido recíprocamente y ha enriquecido a NFLA.
La función pública, la vida académica y la visión y proyección internacional
Cuando decidimos emprender la “aventura” de NFLA, no teníamos a ciencia cierta, con Juan, una idea completa de cómo lo haríamos. Sabíamos qué queríamos hacer. El cómo hacerlo lo tuvimos que ir elaborando en cada momento.
Visto retrospectivamente, hoy pienso que, de acuerdo a los “to do” de los manuales de las Escuelas de Negocios, cumplimos con todos los mandatos de los Emprendedores, dado que sabíamos a donde queríamos llegar, no nos alejamos demasiado de nuestros objetivos, y en cada momento fuimos tomando las decisiones puntuales que creímos correspondían, corrigiendo el rumbo, sin perder de vista los objetivos generales definidos.
Con Juan hicimos pactos explícitos iniciales, aunque no fueron escritos, dada la amistad y la buena fe de la relación. Uno de ellos fue que, cada uno de nosotros tenía, sin ser políticos, la libertad de aceptar ofrecimientos para asumir cargos públicos en distintas dependencias del Estado; pero debía comunicarlos al otro Socio Fundador, quien no podría asumir otro cargo. Desde luego, la aceptación de un cargo tendría una doble implicación. Una personal y una en NFLA. La motivación de servir al País, estuvo y está presente en nuestra esencia.
En lo personal inmediatamente se produciría, desde el momento de la asunción del cargo una disminución en el nivel de los ingresos que, por pertenencia a NFLA, le correspondiesen, y la limitación para sí y para el Estudio, de intervenir en temas o casos en los que pudiese haber un potencial conflicto de intereses.
Para el Estudio, el paso de uno de sus integrantes por la Función Publica, generaría un expertise para la organización, muy valorable.
Ambos aspectos fueron justipreciados y, de común acuerdo se decidió que, si uno de los Socios Fundadores decidía asumir una función pública, el restante debería permanecer con una actividad plena en la esfera privada.
En relación a la vida académica, con Juan siempre valoramos la investigación y la docencia en centros de altos estudios. De hecho, ambos escogimos esforzarnos y obtener el máximo grado académico, de Doctor, en Universidades de Europa. Nos atrae y favorecemos la investigación y la docencia universitaria. Entendemos que es una labor que enrique a quien la desarrolla, y a quienes reciben el producto de la misma.
Pero en ningún momento perdimos la visión del norte de nuestro proyecto: queremos que Nuestro Estudio tenga un alto nivel de competencia profesional, avalado y enriquecido por nuestra actividad académica y la de cada uno de los integrantes de NFLA.
La misma visión académica y no limitada al fenómeno local, nos llevó a interactuar con actores de la vida académica, intelectual y corporativa internacional, y nos facilitó la comprensión de las necesidades y desafíos que se le plantean a nuestros clientes.
Por esto, NFLA en la actualidad, tiene con el conjunto de sus integrantes, el conocimiento, la capacidad profesional y la empatía para recibir clientes del exterior, asesorarlos y representarlos en América del Sur, en sus exploraciones de posibilidades y en sus negocios corporativos.
Del mismo modo, por las experiencia, aptitudes, relaciones, capacidad profesional y relaciones con los actores de los distintos sectores productivos del país, NFLA tiene una inmejorable ventaja competitiva para asistir a sus clientes, tanto en los proyectos actuales como en cualquier futuro que se deseen emprender.
La conexión de los puntos dispersos
Tras 30 Años de actividad profesional en Navarro Floria, Loprete & Asociados, con varios desafíos superados, con algunas crisis de Argentina vividas en solitario y otras en NFLA, y con un resultado aceptable, que es la subsistencia y el crecimiento de NFLA, surge la pregunta de “¿qué se ha hecho en estos años?”.
Y la respuesta es simple, fácil de verbalizar, pero difícil de mensurar y más aún de describir, como receta para el éxito. Entiendo que hemos diseñado y construido una pequeña empresa, generando para la estructura un conjunto de valores incuestionables, enriquecidos por nuestras propias trayectorias.
A lo largo de estas tres décadas hemos reunido nuestras experiencias personales y la de los restantes integrantes de NFLA, las humanas, las académicas, las profesionales y las de relacionamiento, y hemos sabido sumarlas y las mismas no sirvan para sumar y no para restar.
La complementación de saberes y personalidades ha enriquecido la tarea diaria y ha generado un resultado final de la impronta propia en los servicios que brinda NFLA, que los hace distintivos.
Estamos convencidos que vendemos un “commodity”, servicios jurídicos. Pero por eso mismo, nuestro aspecto diferencial está dado por la forma en que presta y la calidad final de sus aplicaciones.
Hemos sumado clientes, tantas personas físicas, cuanto entidades y empresas, de diversos sectores. Nos hemos especializado en diversos temas, conociendo a nuestros clientes, el sector en el que se desenvuelven y sus procesos propios. Con estos conocimientos somos referentes y Estudio de consulta en ciertos temas, y hemos sido innovadores y precursores en el desarrollo de algunos negocios.
La continua interacción entre los integrantes del Equipo, y con los clientes y referentes del sector en que nuestros clientes actúan, nos ha enriquecido.
A la vez, el ser Abogados y Asesores de algunos referentes de distintos sectores, nos permitió que otros actores de esos sectores nos consultaran y nos solicitaran les brindáramos servicios.
El resultado final
No tengo una “receta magistral” que pueda escribirse y decirle al Emprendedor Jurídico, “R/P: Reciba y Prepare”, y que asegure el éxito de la empresa que se acometa.
Lo cierto es que, la correcta definición de objetivos, el trabajo honesto, la colaboración, la complementación, el trabajo en equipo, el cuidado y la promoción de las personas, la atención y visión puesta en los problemas reales, y el continuo esfuerzo puesto en la búsqueda de la calidad del servicio brindado, nos ha permitido llegar hasta aquí.
Mi conclusión final, que entraña también una valoración es: ha sido posible “emprender” en la Argentina de las inseguridad jurídica, la inestabilidad endémica y los marcos regulatorios cambiantes.
Hemos sabido adaptar la estructura de NFLA a esa realidad, y hemos dado, a partir del conocimiento de la misma servicios jurídicos adecuados a nuestros clientes, tanto nacionales cuantos internacionales.
Por ello a mi juicio, más allá de estimar y respetar los entornos de estabilidad política y económica, creo que como lo hemos hecho nosotros en NFLA, seguramente otros Emprendedores han experimentado la satisfacción de tener un proyecto, materializarlo con esfuerzo, concretar objetivos y hacer rentables las ideas.
Mi frase final puede ser “en Argentina sí se ha podido emprender con éxito. Gracias”
Dr. Marcelo Loprete
Buenos Aires, mayo de 2024

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