Texto de la nota publicada en Revista Noticias (Arg).

Una noticia publicada el 30 de enero de 2023, actualiza un tema sobre el que vengo hablando hace tiempo: la mayor aceptación de las Criptomonedas en el mundo, y en este caso, en los países de la región.

La publicación del portal Coindesk a la que me refiero (https://www.coindesk.com/business/2023/01/30/binance-partners-with-mastercard-to-launch-prepaid-crypto-card-in-brazil/?utm_source=tldrnewsletter), menciona que se han asociado Binance y Mastercard, para comenzar a emitir una tarjeta de consumo prepaga, que podrán utilizar los consumidores de Brasil, y les permitirá realizar pagos y transacciones, utilizando sus activos en 13 criptomonedas, incluidas bitcoin, ether y Binance USD.

La emisión de tarjetas prepagas en criptonomedas no es una novedad. En Argentina, el primer país de Latinoamérica en que se puso en funcionamiento esta herramienta, en agosto de 2022, también Binance y Mastercard realizaron un lanzamiento similar. Además existen las experiencias de LemonCash, Buenbit y Belo. Estas tarjetas, desde el momento en que comenzaron a ser utilizadas, pagan entre un 2% y un 21% de reembolso sobre los pagos y transacciones que se realizan con ella, condición que genera un incentivo importante a la utilización de estos instrumentos de pago.  (https://www.coindesk.com/business/2022/08/04/binance-joins-argentinas-crypto-prepaid-cards-boom/).

En el Espacio Económico Europeo, se lanzó una oferta similar a la que mencionamos en agosto de 2020.

Por tanto, no es novedoso el lanzamiento de que da cuenta la noticia de días atrás. Lo relevante es que en Brasil, el 49 % de los consumidores locales reconocen haber realizado al menos una transacción con criptomonedas, en los últimos 12 meses, frente al 41 % del promedio mundial.

La lectura rápida de este hecho me hace concluir que con consumidores con una propensión al uso de criptomonedas mayor a la media mundial, en un mercado del tamaño del de Brasil, y el impulso que una tarjeta prepaga como Mastercard de amplia penetración en el nivel socioeconómico de consumo medio y bajo, el uso y por tanto la aceptación de las criptomonedas como medio de pago y como reserva de valor, experimentará seguramente un impulso de importancia.

Antes de avanzar con el tema central de este suelto, las criptomonedas, creo que es importante, recordar algunos conceptos menores de la herramienta utilizada para el pago, que se asocia en este proyecto con las cirptonomendas: las tarjetas de crédito y las tarjetas de compra “prepagas”.

La tarjeta de crédito, como la conocemos en la actualidad, nació en 1950, en Nueva York, inventada por los Señores Frank McNamara y Ralph Schneider, para poder comer en 28 restaurantes y alojarse en 2 hoteles adheridos al sistema de Diners Club. Pero existen antecedentes previos en Estados Unidos, cuando Western Union, en 1914, otorgaba una línea de crédito sin costos a clientes seleccionados, para que realicen transacciones en sus oficinas y les entregaba sin costos, una tarjeta de cartón para su identificación y control del crédito otorgado, que era una línea individual, sin costo financiero, para cada cliente elegido. En estos casos, la confianza que merecía el cliente, le facilitaba el acceso al crédito de consumo.

Las tarjetas de compra a su vez, son una evolución de las tarjetas de crédito, que permiten comprar a quien no posee en el momento en que desea realizar la transacción, papel moneda consigo (restricción fáctica), ni es merecedor de crédito comercial o bancario (restricción financiera).

Las tarjetas de compra (o prepagas), de gran penetración en Uruguay (ver los casos exitosos de “MI DINERO”  -https://www.midinero.com.uy-, y “PREX” -https://www.prexcard.com/-), ya están instaladas en este mercado, al igual que años atrás se consolidó en Argentina “Tarjeta Naranja”, y recientemente “MercadoPago”.

Como una reversión de la historia, en el caso de PREX Uruguay, la propia tarjeta de compra, que opera con fondos depositados por su titular, tras analizar el perfil de consumo del usuario, a su solicitud, le puede otorgar un cupo de crédito para consumo. En esencia, si el consumidor y usuario de PREX merece confianza, se le puede financiar su consumo.

Y como innovación para el mercado de Uruguay PREX permite comprar, vender, atesorar y hacer transacciones utilizando nueve critptomonedas. Por tanto, como lo decíamos, no es innovadora la propuesta que comentamos de Brasil; pero si su posible impacto sobre la demanda, atesoramiento y utilización como medio de pago en la región, de estos activos cripto.

Hay una manifiesta mayor aceptación, en la vida ordinaria, de diversas criptomonedas.

Así, más allá del quiebre en las tendencias de euforia que causó el colapso de FTX en 2022 y la brusca pérdida de activos experimentada por Binance a comienzos de 2023 (https://www.ambito.com/finanzas/binance/crisis-los-ultimos-70-dias-perdio-us12000-millones-activos-n5626511), las criptomonedas van experimentando una consolidación en su demanda y uso. Incluso, la aceptación por parte de algún gobierno provincial, en Argentina, como medio de pago para la cancelación de obligaciones fiscales, fortalece esa tendencia (https://www.infobae.com/economia/2022/08/26/mendoza-incorporo-el-uso-de-criptomonedas-como-metodo-de-pago-de-impuestos/)

Como conclusión, entiendo que en 2023, en la Región, se potenciará el uso de las critomonedas, por distintos factores, entre los que menciono las restricciones cambiarias locales, la volatilidad de algunas monedas, y la falta de crédito accesible para el consumo y para la inversión.

Por ello, si se incrementa la utilización de criptomonedas como medio de pago y como depósito de valor, el paso inmediatamente posterior será su utilización como unidad de cuenta y la consecuente presupuestación empresaria en este tipo de activos. Esto no acontecerá en el corto plazo; pero es sin duda el futuro a venir.

Queda desde luego pendiente en esta instancia, la formalización de mercados que generen mayor certeza y menor volatilidad de precios a cada una de las criptonomedas.

En atención a mi profunda convicción liberal, no estoy a favor de las regulaciones. Pero en este caso, la inexistencia total de reglas, hace que no existan mercados al medio y largo plazo, que generen confianza para la inversión genuina. Por ello, sin abogar por regulaciones extremas que resten iniciativa a los agentes privados, entiendo que el siguiente paso, para la consolidación de las cirptomonedas, es que se adapten las buenas reglas existentes que potencian las leyes del mercado, o se sanciones otras pocas y buenas, para formalizar un mercado que poco a poco deje de ser informal y meramente especulativo.

Se está avanzando en un buen sentido hacia el uso más generalizado de criptomonedas. El impacto que producirá el producto que ofertan Binance y MasterCard en Brasil, con seguridad dará un impulso en ese sentido. Entiendo que no nos podemos quedar atrás de los hechos ni manejarnos con principismos maniqueos: aún los amantes de la libertad y del libre juego de las fuerzas del mercado en las economías dinámicas, sabemos que deben existir pocas reglas de juego claras para que los agentes económicos, asumiendo riesgos, generen legítimas utilidades y que las mismas estén protegidas.

El avance, la innovación y la actividad productiva, requieren un ecosistema económico confiable. Si la tendencia al mayor uso de las criptomonedas no está acompañado por la creación o adaptación de reglas claras de juego, se corre el riesgo que, ante una corrida, una bancarrota (p.e. caída del FTX) o una crisis en el sector, propias del riesgo empresarial y de las distintas tendencias de todo mercado, se asocien los efectos negativos de éstas con defectos o falencias del instrumento transable, que naturalmente generarán cuestionamiento a los propios instrumentos transados.

Maldonado (Uruguay), 06.02.2023.