El Presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, flexibilizó los requisitos para la obtención de la Residencia Fiscal en Uruguay: con una inversión equivalente a USD 375.000 (aproximadamente), más una residencia de 60 días dentro del año natural, se puede obtener la “Residencia Fiscal” en Uruguay.
Se especula sobre los beneficios de obtener este estatus fiscal, pero, ¿cuál es la realidad acerca de los beneficios que otorga la residencia fiscal en Uruguay para un contribuyente argentino?
Quien obtenga la Residencia Fiscal en Uruguay, seguirá siendo contribuyente argentino si no logra que la AFIP le permita dar de baja su carácter de tal. Entonces la cuestión es, obtenida la Residencia Fiscal en Uruguay, ¿cómo se
logra la baja fiscal en Argentina? Para lograr esa baja se requiere:
– No tener vivienda permanente en Argentina;
– Que el “centro de intereses vitales” no esté en Argentina (no tener prepaga, ni club del que sea socio, ni servicios contratados en Argentina); y
– Si hubiese dudas, prevalecerá el criterio que se es contribuyente de Argentina.
Mi conclusión es que, antes de planificar el cambio de residencia fiscal a Uruguay, es necesario evaluar el patrimonio y la actividad (stock y flujo) de quien esté pensando en tal decisión, para no pagar más impuestos que antes.