Una nota de información publicada en La Nación CAMPO, el sábado 27 de mayo, en la página 7, da cuenta de una inversión que la firma AGRALITY realizará en Europa.
“En un mundo competitivo, la industria semillera … tiene un lugar desatacado y se expande más allá de las fronteras”. Este es la frase de comienzo de la nota en la que se detalla la inversión que está realizando la empresa en Rumania, y que de este modo complementa su presencia actual en Estados Unidos y Brasil.
Luego se explica que la Empresa está llevando adelante, también, un plan de inversión por USD 11.000.000 en el país, con el objetivo de ampliar la capacidad de producción de semillas de maíz, girasol y trigo. Éste hecho confirma lo que venimos diciendo y reiterando: el sector agropecuario se mueve, a pesar de la crisis general y de las restricciones del entorno en particular.
Desde luego, en una economía sin acceso fluido al crédito, se hace difícil para la Empresa privada invertir. Lejos estamos en Argentina del nivel de inversión en el sector agropecuario en el presente, de por ejemplo, Uruguay. Allí se otorgaron créditos para proyectos de inversión en el agro, a lo largo de 2022, por USD 2.842.000.000, cifra que a la vez representa un incremento en el nivel de inversión, del 15% interanual, en relación a 2021.
Estamos viviendo un contexto muy complejo en lo social, político y económico, en el que no hay en Argentina incentivos reales a la inversión, ni facilidad para realizarlas. No obstante el país en general, y el sector agropecuario en particular, sigue recibiendo inversiones genuinas.
Las razones que motivan este fenómeno, podemos resumirlas, sin ser demasiado originales, en los siguientes puntos:
- Calidad superior de la tierra en la cual se produce, hecho que genera, por sí mismo, un rinde superior a la media de otras regiones del mundo, por cada dólar invertido.
- Ventajas competitivas de la producción en Argentina. La tradición de la producción, sumadas al clima, el suelo y la “Marca Argentina”, generan esta ventaja inobjetable.
- Cultura del trabajo agropecuario, muy enraizada en el sector. Más allá de la existencia de inversores institucionales, cada vez de mayor volumen, un alto porcentaje de los actores en juego conocen vivencialmente la actividad que desarrollan, y por generaciones han producido, más allá de los vaivenes económicos y las políticas públicas.
- Resiliencia en la gran mayoría de los productores. Por las mismas características precedentemente mencionadas, los productores conocen los ciclos propios de la actividad, y distan mucho de ser inversores especulativos. Son esencialmente productores del sector, lo que genera una continua demanda de insumos y una oferta de productos del mismo modo estable.
- Escenarios de futuro. “No hay tiento que no se corte ni plazo que no se cumpla”, decía Martín Fierro. Hoy se castiga la producción agrícola y ganadera de Argentina. Pero el mundo continúa andando, la demanda de productos primarios se incrementa, los gobiernos cambian, las tendencias mundiales son irrefrenables, y los cambios son inevitables.
Por todo lo mencionado, se observa que las inversiones en el sector continúan. Tal vez nos gustaría que el ritmo y la intensidad fueran mayores; pero lo cierto es que se sigue invirtiendo, más aún que lo previsto. El horizonte no se ve tan oscuro, a pesar del pesado presente.
Dr. Marcelo Loprete
Buenos Aires, 5 de junio de 2023.
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