En el año 2016, en un contexto muy distinto al presente, presenté la idea del “Control Colaborativo” como actividad coadyuvante a la gestión, a realizar por los órganos de control de entes públicos y privados (https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/segunda/A943061/20201005).
Esta idea, que implica un cambio de paradigma en la concepción de la tarea de control, lleva al Síndico / Controller a superar el limitado rol de mero “controlador” de la gestión para (sin asumir tareas ni competencias ejecutivas) coadyuvar con su labor a la correcta tramitación de los temas y a la toma de las decisiones de gestión.
En el presente, la emergencia sanitaria y la impostergable necesidad de adoptar medidas con urgencia, condicionan la gestión; lo sabemos. Por tanto se comprende la necesidad de arbitrar medios y ejecutar decisiones con celeridad.
Pero se echa de menos la presencia y actividad de los controladores, públicos y privados, que con su actuación den eficiencia y transparencia a la gestión.
En situaciones de emergencia, los controles posteriores suelen ser ilusorios e inconducentes.
Entiendo que el tiempo presente es una buena oportunidad, en aras de la mejor calidad de la gestión y de la obtención de mejores resultados finales, de aplicar esta metodología proactiva de control, a los actos de los entes públicos y privados.
Esto así porque el objetivo buscado con el desempeño de esa labor será generar mayor transparencia, eficacia y eficiencia en la gestión, el autocontrol de los Administradores, ybuscar la juridicidad y corrección contable y financiera de la gestión y de sus actos y decisiones.
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