Ayer falleció, a los 89 años, José Alberto Mujica Cordano, ex Presidente de la República Oriental del Uruguay.

Mujica, personalidad política de relevancia, tuvo una vida azarosa siempre ligada a las ideas que en los cánones de la política tradicional del siglo pasado llamaríamos “de izquierdas”. Muy ligado en sus años jóvenes a la lucha armada (conocido por los nombres de guerra de “Facundo” y de “Ulpiano”), preso por delitos políticos y dos veces fugado de la cárcel de Punta Carretas (en 1971 y 1972). Se benefició con la amnistía de 1984, y comenzó su carrera política, en el marco de la democracia. En 1994 fue electo Diputado, en 1999 Senador y finalmente, en 2009 fue elegido Presidente de la República (Mujica  obtiene 52,3% y Lacalle 43,5% de los votos emitidos).

En el mismo escenario político, y en el marco de los debates de las ideas, con una visión de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las inversiones, del desarrollo económico y de la convivencia social diametralmente opuesta, y con la misma edad de 89 años, el Doctor Julio María Sanguinetti, abogado, periodista, coleccionista de arte, historiador, senador y dos veces Presidente de la Nación, convivió y fue oponente político de Mujica a lo largo de décadas.

Tuve el privilegio de compartir el pasado miércoles 7 de mayo un almuerzo con el Dr. Sanguinetti. Sigue absolutamente lúcido, vivaz y lleno de proyectos, entre otros, su próximo libro de historia.

Ambos, “Pepe” y “Don Julio” fueron Senadores en el mismo período y renunciaron a sus bancas en una histórica sesión del día 20 de octubre de 2019, en la que pronunciaron dos discursos que recomiendo leer. Mujica dijo que lo sacaba del recinto el COVID y Sanguinetti que tenía otros proyectos que afrontar.

Lo interesante del hecho es que, ambos referentes de la política de Uruguay, en posiciones opuestas, concluyeron sus mandatos antes del vencimiento de los mismos, y finalizaron sus presencias en el recinto con un sincero y significativo abrazo.

Destaco, respetando sus ideas que no he compartido y sus modos otrora violentos que nunca compartiré, el cambio de posición de Mujica, su acercamiento a los adversarios políticos, su honestidad intelectual y coherencia de vida.

En su posición, José Mujica ha sido un líder de referencia y en sus últimos años de vida buscó pacificar la convivencia social en Uruguay. Todo el espectro político lo está despidiendo en este momento.

Leeré con detalle lo que Julio Maria Sanguinetti diga de José Mujica. Seguramente, por sus preclaros pensamientos, algo más aportada al entendimiento de su figura. Dios guarde el alma del Presidente Mujica.

Buenos Aires, 14 de mayo de 2025