La “Empresa Zombi” es un concepto que escuché a Marcos Buscaglia. Ésta es la empresa que, si bien habrá sobrevivido a la crisis generada por el aislamiento social, cuando éste sea levantado, continuará en actividad, pero seriamente endeudada.
Algunas empresas se habrán reinventado, otras se habrán achicado, y otras (las menos) habrán crecido. Pero la gran mayoría de ellas tendrán un nivel de endeudamiento mayor a los anteriores, por lo cual será muy difícil la toma de decisiones como se ha conocido hasta ahora: los acreedores fijarán pautas y criterios de gestión.
El concepto del condicionamiento en la gestión y la toma de decisiones, lo expliqué, hace años («Propiedad, Participación y Decisión en la Empresa», Madrid 1996). Lo que no era imaginable en 1996 es la crisis global que el Mundo experimentaría y su impacto sobre las empresas y el Derecho.
Si adaptamos aquellos conceptos a esta nueva realidad, se ve en el horizonte una economía con nuevas reglas y nuevos contratos empresarios, que harán menos fluida la gestión y la toma de decisiones.
Los abogados deberemos ser proactivos generando esos nuevos contratos, y protegiendo la libertad y los derechos de las partes
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