El 15 de agosto de 1971, a última hora de la tarde, en un hecho que se mencionaba como posible, durante un discurso emitido por cadena nacional, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Richard Nixon, anunció a sus conciudadanos y al mundo, que había dado las instrucciones presidenciales al Secretario del Tesoro, para que ese país abandone el sistema del Patrón Monetario Oro (https://www.criptotendencias.com/opinion/que-sucedio-el-15-de-agosto-de-1971/).

Es interesante revisar las razones por las que el Presidente Nixon indica, se vio forzado a tomar la decisión de dar por tierra con un sistema monetario que duró 45 años, desde los acuerdos de Bretton Woods.

Como sabemos y ya lo hemos dicho en estos sueltos, el sistema de Patrón Monetario implica un mecanismo de anclaje del valor de una moneda a un bien transable. En el caso del Patrón Monetario Oro Estados Unidos había adoptado la paridad de 1 USD = 35 onzas de oro. Ello implicaba que, cualquier persona podía presentarse (en teoría) ante una Oficina de la Reserva Federal (Banco Central de EEUU) con un billete de 1 USD y solicitar se le entregasen 35 onzas de oro.

Este mecanismo, que asegura que la moneda mantenga un valor permanente, en tanto los bienes que la respaldan existan y sean transables, tiene como contrapartidas, algunas facetas que los gobiernos no desean en general afrontar. Menciono solamente dos: 1) Pérdida de la capacidad de emisión ilimitada de moneda nacional, dado que solo se puede emitir cuando existen atesorados bienes de respaldo; y 2) Imposibilidad de expandir, artificialmente, la oferta monetaria, como herramienta de potenciación de la actividad económica local y del comercio internacional. Por ello, es lógico que los gobiernos tiendan a liberarse de un corsé de estas características, tanto en 1971 cuanto en la actualidad.

Para dar razón a esta afirmación, e intentar allegar criterios de análisis del presente a la luz de hechos del pasado, es suficiente revisar los argumentos dados por el Presidente Nixon para la adopción de tan trascedente medida y las medidas que ordenó adoptar.

Mencionó el Presidente, con palabras y frases que suenan actuales que, era necesario realizar ese cambio, para “luchar contra los especuladores” financieros, y “estabilizar el valor del dólar”, porque “nuestro compromiso es con los trabajadores de Estados Unidos”. Por ello “he dado las instrucciones de suspender temporariamente la convertibilidad del dólar con el oro y otros activos”, la que “excepto en monto y condiciones que aseguren la estabilidad del dólar” se podrá ejecutar.

Como se observa, con un discurso y justificaciones de tono nacionalista y populista, se impuso un “corralito” a los tenedores de dólares, que no pudieron ejercer su derecho al canje al que tenían acceso, de sus papeles por bienes.

Es fácil explicar la realidad con el diario del día después. Pero lo cierto es que si la moneda de los Estados Unidos hubiese seguido bajo el régimen del Patrón Monetario Oro, ni el Presidente Trump hubiese podido emitir libremente moneda para regalar a sus conciudadanos justificado por la pandemia, ni el Presidente Biden hubiese podido pensar en fomentar políticas sociales activas como las que lleva adelante, que concluyen con índices de inflación a los que no está acostumbrado el habitante de los Estados Unidos, y que hace crujir los cimientos del sistema.

Como reflexión, de las palabras del propio Presidente Nixon nos queda una verdad de Perogrullo: “la riqueza de un país es lo que da valor a su moneda”.

Pero en esta instancia, creo que es bueno analizar, en un sentido amplio, que es “riqueza” a comienzos del Siglo XXI.

Riqueza es tener recursos naturales. Pero no solo eso, sino y fundamentalmente, infraestructura productiva, población educada, buenos niveles de salud, estabilidad económica, y no menos importante, bajos niveles de corrupción pública y privada y reglas de juego claras para los agentes económicos.

Nada de todo esto es nuevo. Pero si hacemos un repaso del estado de estos parámetros en Sudamérica en la actualidad, veremos que hay una correlación muy marcada entre los países que tienen buena calificación en los mismos y el valor de su moneda frente a otras monedas.

No profundizaremos en las ya muy tratadas realidades de Uruguay y Argentina y la apreciación de la moneda de uno y la depreciación de la moneda del otro, frente a otras monedas, dado que no es tema de este suelto. Quisiera solo mencionar con ocasión de esta fecha y la mayor volatilidad del valor del dólar al que llevó la decisión del Presidente Nixon que, como se sabe, en Economía, la tendencia de una variable es el dato relevante más allá de los fenómenos puntuales.

Uruguay manifiestamente tiene actualmente mejores calificaciones para los índices de “riqueza” que Argentina”. Pero el fenómeno hay que verlo en perspectiva.

Por eso apunto que, a la actual apreciación del valor del Peso Uruguayo frente al dólar, que está ingresando a un nivel de preocupante pérdida de competitividad para algunas exportaciones del Uruguay, en el horizonte del cuarto trimestre del año se le pronostica una devaluación impuesta por el mercado del 7,5%.

Recomendación: esperar para invertir y convertir en activos transables internacionalmente las tenencias en pesos uruguayos.

 

Marcelo Loprete

Punta del Este, 15 de agosto de 2022