Hoy releo la nota escrita en junio de 2020, al poco tiempo de comenzar la pandemia de COVID-19 (http://loprete.com.ar/la-empresa-zombi/)

Analizo ahora lo que fue mi visión del futuro por venir, a pocos meses de comenzados el aislamiento, el cierre de la economía y la brusca frenada de las actividades productivas, y debo reconocer: ME EQUIVOQUÉ!!.

Mi pronóstico tal vez, puede haber sido correcto al corto plazo, pero manifiestamente, me equivoqué al medio y largo plazo.

Es de intelectuales serios reconocer los errores. Por ello intentaré hacer un pequeño resumen de las razones por las cuales me equivoqué y de dar mi visión actual del impacto del COVID-19 en la empresa y en la economía.

Las empresas no cambiaron en sus estructuras tanto como pensé sucedería cuando analicé los fenómenos por venir, en el aislamiento y frente a la incertidumbre que generaba el COVID-19. Por el contrario las compañías, se hicieron más flexibles; pero las estructuras esenciales de toma de decisión, continuaron siendo las mismas. Cambiaron sí, los abordajes de las personas que las conforman.

No se produjo una revolución copernicana en la forma de tomar decisiones, desde el punto de vista de las personas, los roles y las responsabilidades de las compañías.

Los condicionantes externos, en especial los financieros, tampoco adquirieron mayor importancia.

Tampoco las empresas se endeudaron tanto con el sector financiero como para depender de estos agentes de financiación externos, como lo pensé en aquel momento.

Como resumen de mi visión tras 19 meses de haber escrito aquel suelto, la Empresa Zombi que imaginé no existe.

¿Qué pasó?. En mi visión, en lo esencial, los puntos centrales que la pandemia dejó como transformación estructural de la empresa y de la economía, son los siguientes:

    • Una mayor presencia del Estado en la economía, en especial con un impacto relevante en mercados hasta ese momento no regulados ni intervenidos en todo el mundo, con distintas modalidades e intensidad en cada país. Varios de esos mercados han cambiado su estructura.
    • Un exceso de capital en el mundo, en busca de sectores en los que invertir. Mi visión en el momento en que escribí aquel suelto, era que el capitán sería escaso; me equivoqué. El endeudamiento de los Estados y la emisión, han hecho que exista un exceso de capital no alocado, que está en busca de rentabilidad en sectores productivos.
    • Una desvinculación de los criterios de proximidad, en las labores administrativas de las Compañías. El “teletrabajo” llegó para quedarse. Las grandes estructuras centrales de administración y toma de decisión y no tienen sentido: son costosas y poco eficientes. Quienes toman las decisiones siguen siendo los mismos, pero no necesariamente deben reunirse físicamente para decidir.
    • Un colapso de la logística internacional, por los protocolos COVID que fue necesario aplicar. Fue preciso incorporar pautas de sanidad nunca pensadas en la era de la llamada “globalización”. Todo transporte marítimo, aéreo o terrestre, se complejizó y por tanto es más lento.
    • Un encarecimiento consecuente de los fletes y por tanto un retorno a las pautas de cercanía, reemplazando las fuentes de abastecimiento por las cercanas con las ventajas comparativas para la compra a proveedores locales o regionales.
    • Una inflación en la mayoría de los países desarrollados, impensada antes de la pandemia, por efecto de la emisión que los gobiernos concretaron, como paliativo a la crisis generada por la baja de consumo producida por el aislamiento.

En síntesis, entiendo que las empresas que superaron la caída de baja del consumo y sobrevivieron la crisis del COVID-19 (debo decir que muchas desaparecieron), siguen teniendo una estructura de toma de decisiones similar a la que tenían, previa a este fenómeno.

Lo que cambio fue la modalidad de toma de decisiones. Los actores, los involucrados en las decisiones y los responsables, son los mismos. Cambiaron los mecanismos, las formas y las herramientas.

Mi reflexión hoy es: no ha cambiado la esencia de la Empresa ni la forma de la toma de decisiones. Solo se actualizaron los procesos y las formas en la que se gestiona la compañía. La búsqueda de rentabilidad sigue siendo el norte y los tomadores de decisiones no han cambiado.

Porto Alegre, 30 de enero de 2022.